lunes, 9 de junio de 2008

ENSAYO

TECNOLOGÍA Y LITERATURA


Desde el punto de vista pedagógico, la literatura ha sido objeto de perspectivas y enfoques que, si bien reconocen su complejidad, casi siempre sega su propia naturaleza. Cuando se pregunta cómo se debe concebir, aflora múltales respuestas como lo son: el arte, expresión sublime y sentimental, creación simbólica, espiritual, poesía, evasión, lenguaje ambiguo, sensibilidad y trascendencia. Pero como dice Mtthew Arnold1 “un estilo literario que floreció con una razonable elocuencia, donde la diáfana pedagógica asume permanentemente una sociedad nacida en el mundo de las letras, en el mundo del arte y las letras de la cultura que ahora se hace accesible a todo a través de la llave de la alfabetización por lo tanto se extiende por las cosas y las consecuencias de las personas. El sueño de la comunicación es una paradoja que perturba la literatura y la escritura donde los aparatos tecnológicos pueden estar contaminados por estos medios de comunicación.” Sin embargo la tendencia insiste en definir la literatura como arte concreto y absoluto de la modernidad que obedece a ciertas perspectivas históricas.
Aunque es difícil eludir la ambigüedad que le es connatural, debido a la variación de la visiones de mundo y de la historia, el arte es una construcción espiritual destinada a exaltar las potencias que caracterizan y le permiten al hombre avanzar en el cambio de la dignidad y de la identidad. Por eso la literatura uno de sus grandes aportes es propiciar la cultura a la sociedad y a la historia en consecuencia las formas de concebirlo y percibirlo se transforma al compás de devenir del mundo.
Por el contraria a esta perspectiva para Kant y Hegel el arte literario busca la perfección de las formas para alcanzar la belleza ideal que coincida en la búsqueda formal de la armonía. Posteriormente surgieron otras concepciones que nos presenta la literatura en todos sus sentidos comprometidos con su causa de conocimiento intuitivo y reflejo general típico de la realidad como evasión, liberación y creación del mundo.
A estos pensamientos se le debe sumar la inestabilidad de la literatura con respecto a la modernidad, con la cual muchos autores la categorizan de catastrófica y desafiante ante el arte literario. A esta indiferencia o apatía o arbitrariedad incluyen al lector y al que mira de una invulnerabilidad para con la visión explosiva y la palabra fuerte, que es probablemente una defensa psico-mágica contra la inundación de los estímulos.
Surge entonces la pregunta ¿Qué pasa con la lectura en este panorama? Su respuesta está directamente relacionada con nuestros hábitos de lectura. 2“Mientras nuestra memoria personal, potencialmente creativa, está siendo remplazada por bibliotecas con buenos sistemas de búsqueda, nuestro sistema subconsciente, potencialmente creativo, regresa al limbo”.
Ahora leemos y experimentamos superficialmente como si nuestra material de lectura no tuviera valor inmediato, sino que hubiese sido concebido simplemente para ser conocido y almacenado. La gente, que debería ser fuente, se convierte en fuente de recurso y los libros, que debería ser fuentes, son piezas en un centro de recursos. La distinción que hace De Quicey2 “entre literatura de conocimiento y literatura de poder se viene abajo, porque todo es literatura secundaria para este nuevo lector proléptico. Su vida mental es una parodia voraz de las juergas soberbias o egeomanícas del filósofo de Hegel, el cual ya no necesita el rodeo de la experiencia real. En principio fue la palabra y al final será el gran fichero”.
Por tanto la literatura, para el resto del mundo tiende a desaparecer de una manera lenta y progresiva, a la par que las nuevas tecnologías ofrecen una comunicación más veraz y efectiva. En donde la literatura se ha llevado al plano de la HIPERTEXTUALIDAD, dejando a una lado las “viejas” formas de lectura a un segundo plano por ende hacia una futuro o de una conciencia porleptica para que no haya nada nuevo bajo la renovación de ese pensamiento la tensión entre el asombro y la iluminación puede ser análoga a la que hay entre los sentidos literales y los figurados.

Es pues tensionaste tener que encontrar todas estas reacciones con respecto a la modernidad y la literatura, comunicación e hipertextualidad llevados a un tipo de discurso en donde se proyecta como un juicio final de estos elementos. Solo resta decir o más específicamente preguntar ¿será posible un matrimonio entre la literatura y la hipertextualidad? ¿Es posible dejar a un lado la creencia de que la tecnología pondrá en extinción el libro?





PEGUNTAS GENERADORAS # 5

PREGUNTAS GENERADORAS # 5
1- ¿Cuáles son los aportes de Geoffrey Hartman con respecto a “El destino de la lectura”?

En primera medida cabe señalar que el texto realiza una ilustración sobre la trascendencia que tiene la lectura dentro de un mundo de tecnología, refirmando no su muerte sino el esfuerzo del lector por obtener nuevas competencias para comprenderla.
Dentro de los pensamientos de este autor esta, que hay demasiada palabra o letra impresa o manía por la imagen, el lumbral según el cual la gente está afectada fuertemente se lleva a un punto tan alto que casi toda comunicación se queda por debajo de él. Todo lo que fue concebido para convertir el conocimiento pasivo en activo, o para conducir los estados desatendidos de la mente a la luz, se hace subliminal una vez más. ¿Qué pasa con la lectura en este panorama? Leer al viejo estilo obtiene amplios resultados del detalle y el matiz. Ello parte de la base minimalista incluso donde el tema es maximalista como en la biblia.
Una manera de realización es académica, y está directamente relacionada es académica, y está directamente relacionada con nuestros hábitos de lectura, mientras nuestra memoria personal, potencialmente creativa, está siendo reemplazada por bibliotecas con buenos sistemas de búsqueda, nuestro sistema subconsciente, potencialmente creativo, regresa al limbo: una irritable falta de conciencia de influencias degradada al status de imputs. Ahora leemos y experimentamos superficialmente como si nuestro material de lectura no tuviera valor inmediato, sino que hubiese sido concebido simplemente para ser conocido y almacenado.
Por otra parte entre el asombro y la iluminación puede ser análoga a la que hay entre los sentidos literales y los figurados. La letra reacciona sobre el espíritu con efectos mortíferos o iluminadores. Sin embargo es tan grande la fuerza manipuladora de los medios modernos que esa tención o perplejidad ya no lleva a un asombro mantenido ni a esa purificación de la mente que puede acompañar a una selección elegante.


2- Qué es la narración hipertextual?

La narrativa hipertextual podría ser definida como un máquina o sistema textual que genera diferentes historias alternativas. Nos encontramos con un archivo que desarrolla una sola historia general o maestra; El archivo es muy amplio, y puede ser abierto y usado de diferentes maneras, y en diferentes ordenes, Si embargo, las formas de usar el archivo no altera la historia general o maestra: solo permite ir adelante y atrás, acceder a documentos e informaciones complementarios e incluso entrar en la biblioteca pública. Elevando al lector al estatus como autor, aquél puede ejercer su libertad cruzando la red narrativa hipertextualidad como lo desee construyendo sus propias historias ofrecidas por el texto narrativo hipertextual.

3- ¿Diferencia entre literatura electrónica y cultura electrónica?

La ciberliteratura, literatura digital o literatura electrónica designa a aquellas obras literarias creadas específicamente para el formato digital -principalmente, aunque no sólo, para internet-, y que no podrían existir fuera de éste. No es ciberliteratura o literatura digital, por tanto, lo que se encuentra en una biblioteca virtual, ni tampoco, en sentido estricto, la narrativa lineal que se crea para internet, puesto que esa misma literatura podría presentarse en formato de libro.
La "ciberliteratura" o "literatura electrónica" no debe confundirse con la
ciencia ficción, género literario que toma los avances tecnológicos futuros como tema (y no como forma o medio, o al menos no necesariamente), ni con el cyberpunk, rama de la ciencia ficción que combina cibernética y ciertos rasgos del punk, apuntando a cambios que desembocan normalmente en cierto grado de disolución social.
En su marco, la Literatura electrónica viene siendo aceptada como el equivalente literario en la era tecnológica de la literatura oral y escrita tradicional, entendiendo que la transición del libro a la red electrónica lleva el sello de la necesidad histórica.

4- ¿Aportes en un plan de lectura digital?

La lectura digital o virtual presenta ciertas características que la convierten en más útil que la lectura convencional o textual. La posibilidad de intervención del lector y la interactividad con el texto -la corrección de errores, agregar o quitar información, etc.- convierten al alumno en un receptor activo dejando de lado la pasividad tradicional con la que se lo dibujaba. Permite una mayor distribución y rapidez de publicación, así como un incremento en la capacidad de almacenamiento y herramientas de búsqueda.Esta corriente informática ha creado, además, nuevos géneros textuales, entre ellos el hipertexto, que refiere a un conjunto de textos digitalizados o textual no lineales. El hipertexto posee enlaces que llevan a otras partes y referencias por distintas asociaciones, similar a la forma de funcionamiento de la mente humana, que es asociativa. El humano es un pensamiento hipertextual. Una idea principal puede llevar a otra y así sucesivamente mediante diferentes juegos asociativos. Un texto virtual no sigue una estructura lineal, como lo hace el tradicional.Se pueden activar diferentes significados. Los lectores usan el texto siguiendo sus propios caminos. El lector debe poner más esfuerzo en las construcciones de relaciones entre las diferentes partes que componen un documento. Esto está potenciado gracias al acceso a Internet que a través de distintas conexiones abre la red a un sinnúmero de posibilidades, informaciones y conocimientos. El lector digital tiene la posibilidad de estar leyendo un texto e interesarse por el mismo y acceder rápidamente a sus fuentes o a las fuentes citadas en dicho texto. Tiene la virtud de poder ramificarse desde distintas áreas, temas, palabras, frases, intereses, etc. Permite interpretar textos de una manera única y demuestra que no hay un solo criterio para la recolección de material.La lectura digital debe ser entendida como un complemento para la lectura tradicional. Con ésta presenta también algunas limitaciones o desventajas que no permiten reemplazarla totalmente. Si bien la interactividad con el texto es posible, no resulta tan sencillo la anotación del texto, como se lograría con un lápiz sobre una hoja. Además, su soporte no es algo que podamos tocar o transportar con facilidad como un libro. Es más inestable, requiere un equipo para la lectura, lo que la convierte en más difícil. En base a todas las alternativas favorables que la lectura virtual presenta, se intenta desarrollarla en el ambiente educativo como complemento de la lectura tradicional y no como sustitución de ésta. Los jóvenes desde muy temprana edad están en contacto con el mundo informático. Ya sea reforzando la actividad para quien está en contacto con este mundo, o introduciendo conocimientos para quien no convive con una computadora, se intentará nutrir de conocimientos a través del departamento de informática de la escuela desde los niveles más básicos.Lo que se quiere es cambiar la idea de alumno como receptor pasivo sometido a procesos de memorización como única fuente de conocimiento, para acceder a una nueva modalidad en donde el alumno piense, imagine, razone, construya relaciones, guíe sus propias ideas, y saque sus propias conclusiones. Se intenta cambiar el modo de aprendizaje. Que el alumno se sienta partícipe del texto al cual tiene acceso y que entre al mismo guiado por un docente pero con la posibilidad de ampliar su lectura según sus propios intereses utilizando los medios electrónicos a incorporar. Que comience a interpretar y organizar información en vez de la mera adquisición de datos.Un objetivo de suma importancia es la construcción de una alumno crítico que sea posible de reinterpretar textos y darle su propio significado

5- ¿Qué es un escrilector?

"Con la cibercultura el lugar de la obra se dispersa. Los roles se reconfiguran y ya no se puede hablar de un escritor y de un lector como entidades separadas, sino de un escrilector, alguien que despliega una inteligencia colectiva y produce sus propios textos en forma casi simultánea con su recepción".
Esta dispersión de la obra, que ya no identifica un nudo central, conlleva una movilización en los roles, un cambio de hábitos comunicativos así como en el uso de los códigos. Además se incorporan otros protagonistas, más allá de los lectores tradicionales, como lo son los televidentes, los asiduos del videojuego, la realidad virtual, y los fanáticos de los ciberjuegos. Nos encontramos ante un fenómeno sin jerarquías ni estructuras ordenadoras. Son estos escrilectores generadores de diferentes ficciones, que ponen en movimiento sus estrategias creadoras y su diversidad cultural, manejando un nuevo tiempo.

6- ¿Qué se propone la teoría de la recepción?

La estética de la recepción es una de las distintas teorías literarias que analizan la respuesta del lector ante los textos literarios; en esta escuela se hace especial hincapié en el modo de recepción de los lectores, concebidos como un colectivo histórico. El teórico principal es Hans Robert Jauss, quien escribe desde finales de los años 1960, junto con Wolfgang Iser y Harald Weinrich. La teoría de la recepción ejerció una gran influencia hasta mediados de los años 1980, sobre todo en Alemania y la Europa Occidental. Es paralela a los estudios sobre el "lector modelo" de Umberto Eco y a la teoría literaria inglesa del "reader's response criticism".
Este análisis textual se centra en el ámbito de la "negociación" y "oposición" sobre parte de la audiencia. Esto implica que un texto (ya sea un libro, una película, o cualquier otro trabajo creativo) no es simple y pasivamente aceptado por la audiencia, sino que el lector interpreta los significados del texto basado en su bagaje cultural individual y experiencias vividas. La variación de este "fondo cultural" explica por qué algunos aceptan ciertas interpretaciones de un texto mientras otros las rechazan. De esto se desprende que la intención del autor puede variar considerablemente de la interpretación que le dé el lector.

7-¿Qué se entiende por cibercultura?

La cibercultura es una cultura que ha emergido, o está emergiendo, debido al uso de las computadoras para las comunicaciones, el entretenimiento y los negocios.
La cultura usual referida a lo simbólico —valores/creencias— estructural y los otros aspectos —usos/artefactos— funcional, aprendidos en las sociedades humanas racionalizadas: organizadas e industrializadas, tiene una nueva dimensión para estas parejas de conceptos, como nuevas formas de trabajo y nuevos medios de producción, que es un planteamiento funcional, reconocido y anunciado desde el inicio de los
años 1970 con los modelos sistémicos complejos por computadora y con el advenimiento de los ordenadores o PC (del inglés Personal Computer, "computadora personal") y su popularización como herramienta personal, industrial e igual posterior uso virtual en el ciberespacio, con una nueva visión, 1978 con los BBSs (Bulletin Board System), ya con planteamiento estructural, y siguió en los años '90 su expansión en los hogares de las gentes como un nuevo humanismo. Pedro Ortega Campos y Luis Joyanes Aguilar en la UPSAM, León XIII, y ahora Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz en la Pontificia Universidad Javeriana, son algunos representantes de su estudio. Son científicos sociales de una impresionante reflexión sobre la Cibercultura[] (como adaptación triunfalista y exitosa de la palabra cibernética, etimológicamente: arte del navegante).
El término de cultura ha sido enriquecido por la innovación de los ordenadores (computadoras) y tiene estas propiedades, es 'al instante' —difusión del documento en tiempo real, incluidas las citaciones bibliográficas—, virtual —Internet— y universal (global), desarrollando instrumentalmente la sociedad de la información en dos aspectos, como aldea global y con técnicas totalmente diferentes en información más documentación sobre las 'relaciones de difusión' de las innovaciones producidas en la comunidad científica y a nivel de 'medios de producción' con nuevas formas de trabajo y, con el nuevo prefijo 'ciber-', ha entrado en el pensamiento y el discurso del componente humanístico. Una nueva ocasión para crear una cultura basada en la comunidad y alrededor de las máquinas, donde realmente y de forma virtual las personas interactuaban con 'charlas', no junto a la lumbre, sino alrededor de los ordenadores.

NÚCLEO PROBLÉMICO # 5































sábado, 10 de mayo de 2008

PRESENTACIÓN
























PREGUNTAS GENERADORAS # 4



PREGUNTAS GENERADORAS # 4

1- ¿A qué Bush llamó dispositivo MEMEX?

En 1945 Vannevar Bush, preocupado por el ritmo con que iba creciendo el conjunto de experiencias humanas en comparación con los medios que se empleaban para desplazarse a través de ellas y recuperarlas para un fin determinado, propuso una ayuda mecánica poderosa donde, a partir de ejercicios repetitivos, se podía extraer algun tipo de información de un record existente. Bush llamó a su dispositivo MEMEX y lo definió como un dispositivo en el que una persona guarda sus libros, archivos y comunicaciones, dotado de mecanismos que permiten la consulta con gran rapidez y flexibilidad. Un accesorio íntimo y ampliado de su memoria.

La esencia del memex radicaba en su capacidad de asociación, de esta manera la selección de cualquier tema podía permitir la inmediata selección de otro, formando conexiones a voluntad del usuario. Bush partió del principio según el cual la mente humana funciona por asociación sujetando aun hecho a una idea.


2- ¿A qué se refiere Barthes cuando dice: este texto es una galaxia de significantes y no una estructura de significados?

El texto no tiene principios pero si diversas vías de acceso, sin que ninguna de ellas pueda calificarse de principal los códigos que movilizan se extienden hasta donde alcancé la vista; son indeterminables los sistemas de significados pueden imponerse a este texto absolutamentre plural, pero su número nunca esta limitado, ya que está basado en la infinidad del lenguaje.

Dentro de esta concepción ideal de textualidad el hipertexto pone de relieve las multuiples posibilidades que el usuario tiene tanto para seguir una secuencia planteada o líneas de estructura predefinidas, como para crear, a partir de una nueva dimensión textual, inventando, complementando o rehaciendo un texto cualquiera, colocado en este sistema.


3- ¿Cómo los educadores son capaces de reestructurar los modelos y crear nuevos vínculos que refuercen aspectos especiales del aprendizaje desde el uso del ciberespacio?

La educación hoy debe tomar conciencia de su responsabilidad de proporcionar la nueva alfabetización informática, ya que la alfabetización grafemita por la que todos hemos pasado no es suficiente en el mundo complejo de hoy, donde se necesitan saberes para tener éxito.

El estudiante debe recibir una preparación informática que le permita codificar los mensajes que se presenten en las nuevas tecnologías, de manera critica. En la formación en este campo, se debe recalcar en que el sujeto se convierta en emisor de mensajes y no únicamente en receptor. Para lograr este propósito, es conveniente que se introduzca un plan de acción que comprenda la formación del perfeccionamiento d los alumnos en el manejo de los diversos medios tecnológicos y su correcta aplicación en diversas actividades.

NÚCLEO PROBLÉMICO # 4


PREGUNTAS GENERADORAS # 3

PREGUNTAS GENERADORAS NÚCLEO 3


1- ¿Cómo se construye un sujeto virtual?

Lo ideal sería que estas intimidades multiculturales -mundializadas en su imaginario por el mercado de objetos y simbólicas- formaran un espacio de participación y pertenencia desde lo global, constituyéndose en ciudadanías virtuales, cuya gestión política tuviera repercusión en la gerencia mundial, nacional y regional. De esta forma la pantallización y lo digital, facilitarían espacios públicos virtuales en red, cuya palabra iconosférica representativa, ayudara en la construcción de la sociedad civil concreta y en las demandas y ofertas de una cultura multiforme. Sabemos que la Vídeo Política (Giovanni Sartori), la democracia digitalizada, la ciudadanía virtual, que se han ido formando en el mundo de la Internet, están manifestando su presencia real en algunos micro aspectos de la vida cultural y política, como en grupos de debate, encuentros de artistas, diálogos entre minorías, muy a pesar que en el chat entre los jockeys informáticos se observe una despolitización masiva y el consumo de excremencias culturales.
Al aprovechar la red digital para situarse en el mundo como sujetos activos y ciudadanos múltiples, aunque virtualizados, el sentimiento de ingravidez histórica puede irse superando hasta lograr una participación colectiva en algunos micro espacios o micro poderes reales. ¿Una nueva forma de utopía histórica y de fenomenología de la esperanza? Estamos presenciando el nacimiento de unas utopías telemáticas y de actores sociales vídeo-prácticos, los que -sin retornar a las nociones de gravidez moderna- dejarán una cicatriz sobre la tierra blanda de las redes. Cambio de gnoseología y de concepto de praxis política. Pero a pesar de estos optimismos, sabemos también que los nuevos macro relatos: el consumo, el mercado e Internet, poseen un espíritu de invasión y ocupación total del espacio comunicativo; son sistemas globalitarios (Paul Virilio), globales y totalitarios, que construyen Estados-Red (Manuel Castells) y reparten su autoridad por lo largo de su estructura rizomática. Sus funciones ahora se han centrado en vigilar, anunciar y vender (Ignacio Ramonet). No sólo son "la calle comercial más larga del mundo" (Bill Gates), sino una central policiva planetaria, de control y vigilancia ciber, con policías virtuales que patrullan las autopistas informáticas de la "República electrónica" (Román Gubern). Internet vigila y vende, controla y, a veces, puede castigar con la indiferencia y aislamiento al ciudadano consumidor virtual. Vende consumidores a los anunciantes en los países que poseen infraestructura para la proyección y desarrollo en la red. Los países pobres quedan marginados de las nuevas formas del mercado global y del quehacer político virtual. A estos se les despolitiza y no se les incluye en los sistemas financieros mundiales, dejando a los sujetos inactivos y excluidos de las nuevas repúblicas y sociedades civiles virtuales.
Como propuesta, los ciudadanos virtualizados deben luchar para entrar al debate, creando espacios de diálogos activos con una profunda misión de resistencia a la despolitización de sus opiniones y participaciones. De allí surgirán nuevas fronteras y cartografías de confrontación política y cultural. Los espacios públicos multiculturales de los sujetos se podrán comunicar en su no presencia, a distancia, como comunidades invisibles que se integran al "País de Ninguna Parte" (R. Gubern) configurado por Internet. La resistencia de los sujetos virtuales ante la sensación de ineficacia de su praxis social, debe aprovechar todos los impactos que las tecnologías están produciendo en las estructuras tradicionales de lo real. Así, la noción de hiper concentración del tiempo y del espacio por la velocidad; la eliminación de los conceptos de trayecto (salida, viaje, llegada) y de tiempo lineal (presente, pasado, futuro); las visiones teleobjetivas; la ciber ontología, serán las bases de nuevas formas de actividad política y no propiamente la causa de rechazo y de tecnofobia por parte de algunos teóricos que ven en ellas un profundo golpe a la modernidad clásica crítica. De hecho, a partir de las redes, es factible (y se está ya produciendo) realizar una fuerte presencia de propuestas y actividades que impacten en la mundialización cultural, aprovechándose del mercado global y del consumo para construir públicos-lectores críticos, superando a los públicos-masa. Se trata de llegar al ágora virtual, cuya presencia es mínima en comparación con el hiper centro comercial, pero importante en la conformación de grupos multiculturales telemáticos prontos a establecer contacto escritural hasta lograr un microespacio público y político en la red.
La posibilidad de acceder a redes de información, vía Internet, pone en juego una problemática interesante entre estructuras de conocimiento y estructuras de información, como un planteamiento que requiere formalizarse y polemizarse, ya que maestros y alumnos se encuentran expuestos al riesgo de sucumbir ante información interesante y castigar la conformación de un conocimiento pertinente. Desde luego que las generaciones educadas por la virtualización, son demasiadas recientes para que hayan conformado una conciencia sobre su participación político- cultural en el mundo de la cibercultura, por lo que gerencian su desfachatez y poco interés hacia el concepto de acción histórica. Las sospechas sobre la politización y actividad creativa de esta tecno-generación es abundante en los círculos teóricos. Sólo una actitud diferente frente al auge y manejo de la vitualidad de lo social, facilitará el desplazamiento del pragmatismo tecnócrata y utensiliar hacia una praxis creativa resistente desde y por las redes telemáticas. Llegado el momento, las generaciones virtuales formarán sus acciones sociales y responsabilidades históricas, distintas, eso sí, a las tradiciones óntico-epistemológicas que han dominado hasta hoy día las concepciones occidentales.
Estos tipos de resistencias informáticas pueden ser una de las formas de confrontación que sobrevivan, al menos en cuanto los espacios públicos estén virtualizados y no produzcan ningún coste real los proyectos realizados por ciudadanos y activistas sociales. Como ya hemos dicho, en esto radica la importancia del trabajo de informáticos críticos los cuales, durante el siglo XXI, es posible que surjan como necesidad y posibilidad socio-política e histórica.


2- ¿Qué plantea Kernan con respecto al hipertexto y las escrituras de la posmodernidad?

La necesidad de incluir el debate modernidad/posmodernidad, como parcela de la arena ideológica que se configura con la discusión sobre el hipertexto, se justifica desde tres ángulos. De un lado, es una manera de explicitar y complementar el panorama de tensión entre la vieja y la nueva literatura. De otro, el origen mismo del trabajo está ligado a la discusión sobre un supuesto reto que la sociedad posmoderna estaría planteando a la literatura, especialmente por la instauración dos “supuestos" vicios que estarían afectando la supervivencia de la novela: la sustitución de lo simple por lo complejo y el impacto de lo tecnológico, percibido como sistema de pensamiento o mentalidad.
Finalmente, la necesidad de ampliar el campo de
convergencia propuesto por Landow, que, según mi apreciación, debe incluir también las “anticipaciones” de cierta literatura posmoderna. Estas tres “resonancias” de lo posmoderno serán, pues el tema a desarrollar en esta sección.
Si
Kernan afirma que la literatura que está en vías de extinción es la literatura romántico-modernista, una manera fácil de nombrar la nueva literatura, sería, precisamente, con el alias de posmodernista. Kernan incluye entre los miembros activos de la nueva literatura a los “escribanos radicales”: posestructuralistas, feministas, neomarxistas, freudianos, etc. Sin embargo, se cuida mucho de englobar a éstos bajo el nombre de posmodernos. ¿Por qué? La respuesta estaría en el hecho de que la dinámica de los cambios en la institución literaria resulta mucho más compleja que la simple tracción entre dos universos en conflicto. El segundo universo, el de los escribanos, está a su vez tensionado. Y habría al menos un conflicto muy claro entre posestructuralistas propiamente dichos y neomarxistas. Esto nos recuerda Raymond L. Williams, un autor que ha seguido muy de cerca el debate entre modernos y posmodernos: que el debate modernidad/posmodernidad es también un debate político-académico, en la medida en que se ponen en juego ciertos intereses profesionales:
Para algunos observadores del “debate” modernidad/posmodernidad, los que defienden modernidad y modernismo son los neomarxistas de Critical Theory y los del lado del posmodernismo simpatizan con el posestructuralismo de Michel Foucault, Jackes Derrida, Gilles Deleuze, Jean Baudrillard y otros (Williams,). Así pues, estos intereses profesionales en conflicto estarían agravando el problema de la “sucesión” de la literatura romántico-modernista. Sin embargo, Williams también nos recuerda que las diferencias entre posestructuralistas y neomarxistas no son tan tajantes, y, acudiendo al sociólogo Scott Lash, propone más bien distinguir dos tipos de posmodernidades: una institucional y otra progresista. En la primera se deberían incluir los objetos culturales que circulan como esa síntesis entre lo cultural y lo comercial (tiras cómicas y novelas best-sellers, entre otros), es decir, lo que algunos llaman "géneros livianos". El posmodernismo contestatario habría que identificarlo, más bien, con la circulación de esos productos que en cambio de promover los valores del consumo o del individualismo, apuntan a expresar otros valores: la identidad colectiva y la reconstrucción de la comunidad.
Desde esta perspectiva es como algunos objetos culturales, derivados de los mass media y de las nuevas tecnologías, podrían jugar del lado del posmodernismo progresivo. Williams, para sustentar esta última posibilidad, recuerda lo que afirma el filósofo italiano Pietro Barcellona (en su libro: Posmodernidad y comunidad. Madrid: Editorial Trotta, 1992), en relación con una valoración positiva de estos objetos: que los mass media y las nuevas tecnologías no son un simple “espejo” de las diferencias (de lenguajes y de culturas que pone en evidencia la globalización), sino que actúan como un transformador que convierte las diferencias en entidades conmensurables, es decir, que hace posible las equivalencias y la comunicación, aunque sin bloquear la (también posible y legítima) lectura plural de las imágenes. Así es como las nuevas tecnologías pueden servir (al menos teóricamente) tanto para la homogeneización y la individualización como para la generación de comunidad (es decir, del lado institucional, como del progresivo).
¿Hay, pues, una falsa posmodernidad? ¿Hay una verdadera posmodernidad? Intentaré contestar estas preguntas, en la medida en que una respuesta adecuada a ellas, facilitará la posibilidad de comprender también
las posiciones desplegadas frente a la pertinencia del hipertexto. Para ello, sin embargo, se hace necesario un recuento de lo que podríamos llamar el entorno discursivo sobre la posmodernidad. Voy a acometer aquí uno de los posibles inventarios del debate, tratando de dar cuenta de diversos tipos de perspectiva, con la convicción de que ese recuento puede servir después para observar mejor la relación entre hipertexto y posmodernidad.
Una cosa está clara: hablar de posmodernidad es todo un lío. Como si el término por sí sólo poseyera esa extraña capacidad de convocar atavismos, como si su sola pronunciación provocase irremediables polarizaciones. No hay duda: el término se presta maravillosamente para agrupar más allá (o más acá) de conceptos o ideas claras, cierto subsuelo emocional, cierto estado de ánimo, cierto rango de experiencias vitales, pero la verdad es que a la palabra posmodernidad no se le pueden atribuir los privilegios (o desviaciones) de significado que se le quieran dar. Es el discurso (o mejor aún), las escrituras que lo acompañan lo que le determina su propia carga.
Y con el ánimo de ubicar las posiciones discursivas frente al hipertexto en el mapa de la posmodernidad, voy a describir varias de estas “escrituras” posmodernas. En primer lugar, la
escritura de la resistencia, en el sentido de cambio paradigmático o como adhesión al mundo de la vaguedad poética; la escritura de la esperanza de una liberación y emancipación del hombre comprometido ahora con un nuevo pensar-vivir; la escritura que atiende una extensión de la creatividad en cuanto reto estético frente a nuevos instrumentos tecnológicos de expresión; y, finalmente, la escritura que proclama una centralidad de lo estético y que se manifiesta por la "proclama" hipertextual: seremos por fin todos escritores.


3-¿Por qué Calabrese habla de consumo productivo, “la lectura o la recepción del hecho estético que pone en conflicto el mundo cultural del lector con el de la obra”?

Calabrese observa que, en contravía del idealismo y de la estética de la vanguardia (que establece como valor lo irrepetible y original), existe hoy toda una estética de la repetición y de la variación que supera toda esa variación de la singularidad. Que hay conciencia de que nada es irrepetible que lo importante (estéticamente) no es la originalidad de la obra sino su fruición, se toca con esa naturaleza del hipertexto que busca sobre todo poner al lector a jugar, y que nosotros a su vez, hemos identificado con la operación posmoderna de la doble productividad. Habría entonces una consecuencia principal: si el hipertexto está exigiendo en su momento creativo, el diseño y, en su recepción, el juego, estamos vinculando de alguna manera la estética posmoderna con la neobarroca.

Esta estética de la recepción pone en juego varias modalidades: la estandarización, es decir la posibilidad de una producción en serie (Televisivas); la variación estructural, como las continuaciones de las aventuras de los personajes, los recorridos de historias análogas (Guiones Tipo), la repetición de fragmentos estándar entre otros.


4-¿Cómo desarrollar competencias escritúrales desde esta visión?

Lo que pone en evidencia esta estética de la repetición es que la originalidad no s más que la capacidad de variar, de centrar o de formar, formulas preestablecidas. Es la minúscula variante la que producirá, por lo tanto, el placer del texto y es por esto que la capacidad para ejecutar variantes termina siendo sobrevalorada.

El virtuosismo que se le pide recibe ahora en el rebuscamiento de los efectos variados, lo que termina empobreciendo la competencia anterior librada a la estética de la singularidad: el virtuosismo de crear verdaderas historias llenas de tramas y de intrigas, cargadas de simbolismo y lecciones.