TECNOLOGÍA Y LITERATURA
Desde el punto de vista pedagógico, la literatura ha sido objeto de perspectivas y enfoques que, si bien reconocen su complejidad, casi siempre sega su propia naturaleza. Cuando se pregunta cómo se debe concebir, aflora múltales respuestas como lo son: el arte, expresión sublime y sentimental, creación simbólica, espiritual, poesía, evasión, lenguaje ambiguo, sensibilidad y trascendencia. Pero como dice Mtthew Arnold1 “un estilo literario que floreció con una razonable elocuencia, donde la diáfana pedagógica asume permanentemente una sociedad nacida en el mundo de las letras, en el mundo del arte y las letras de la cultura que ahora se hace accesible a todo a través de la llave de la alfabetización por lo tanto se extiende por las cosas y las consecuencias de las personas. El sueño de la comunicación es una paradoja que perturba la literatura y la escritura donde los aparatos tecnológicos pueden estar contaminados por estos medios de comunicación.” Sin embargo la tendencia insiste en definir la literatura como arte concreto y absoluto de la modernidad que obedece a ciertas perspectivas históricas.
Aunque es difícil eludir la ambigüedad que le es connatural, debido a la variación de la visiones de mundo y de la historia, el arte es una construcción espiritual destinada a exaltar las potencias que caracterizan y le permiten al hombre avanzar en el cambio de la dignidad y de la identidad. Por eso la literatura uno de sus grandes aportes es propiciar la cultura a la sociedad y a la historia en consecuencia las formas de concebirlo y percibirlo se transforma al compás de devenir del mundo.
Por el contraria a esta perspectiva para Kant y Hegel el arte literario busca la perfección de las formas para alcanzar la belleza ideal que coincida en la búsqueda formal de la armonía. Posteriormente surgieron otras concepciones que nos presenta la literatura en todos sus sentidos comprometidos con su causa de conocimiento intuitivo y reflejo general típico de la realidad como evasión, liberación y creación del mundo.
A estos pensamientos se le debe sumar la inestabilidad de la literatura con respecto a la modernidad, con la cual muchos autores la categorizan de catastrófica y desafiante ante el arte literario. A esta indiferencia o apatía o arbitrariedad incluyen al lector y al que mira de una invulnerabilidad para con la visión explosiva y la palabra fuerte, que es probablemente una defensa psico-mágica contra la inundación de los estímulos.
Surge entonces la pregunta ¿Qué pasa con la lectura en este panorama? Su respuesta está directamente relacionada con nuestros hábitos de lectura. 2“Mientras nuestra memoria personal, potencialmente creativa, está siendo remplazada por bibliotecas con buenos sistemas de búsqueda, nuestro sistema subconsciente, potencialmente creativo, regresa al limbo”.
Ahora leemos y experimentamos superficialmente como si nuestra material de lectura no tuviera valor inmediato, sino que hubiese sido concebido simplemente para ser conocido y almacenado. La gente, que debería ser fuente, se convierte en fuente de recurso y los libros, que debería ser fuentes, son piezas en un centro de recursos. La distinción que hace De Quicey2 “entre literatura de conocimiento y literatura de poder se viene abajo, porque todo es literatura secundaria para este nuevo lector proléptico. Su vida mental es una parodia voraz de las juergas soberbias o egeomanícas del filósofo de Hegel, el cual ya no necesita el rodeo de la experiencia real. En principio fue la palabra y al final será el gran fichero”.
Por tanto la literatura, para el resto del mundo tiende a desaparecer de una manera lenta y progresiva, a la par que las nuevas tecnologías ofrecen una comunicación más veraz y efectiva. En donde la literatura se ha llevado al plano de la HIPERTEXTUALIDAD, dejando a una lado las “viejas” formas de lectura a un segundo plano por ende hacia una futuro o de una conciencia porleptica para que no haya nada nuevo bajo la renovación de ese pensamiento la tensión entre el asombro y la iluminación puede ser análoga a la que hay entre los sentidos literales y los figurados.
Es pues tensionaste tener que encontrar todas estas reacciones con respecto a la modernidad y la literatura, comunicación e hipertextualidad llevados a un tipo de discurso en donde se proyecta como un juicio final de estos elementos. Solo resta decir o más específicamente preguntar ¿será posible un matrimonio entre la literatura y la hipertextualidad? ¿Es posible dejar a un lado la creencia de que la tecnología pondrá en extinción el libro?

1 comentario:
El trabajo presentado esta muy bien enfocado y apunta a lo que se pretende con los estudiantes. Este medio que han creado se debe continuar enriqueciéndose porque es el portafolio de tu CIPA. FELICITACIONES
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